• Hola Amigos Latinoamericanos y Centroamericanos, y otros amigos que hablan español. Hoy di una plática, via Zoom, a la Facultad de Derecho en la Universidad de Buenos Aires sobre las políticas penales durante la administración Trump. Se me ocurrió que quizás hay mas gente que habla español y se interesa en el tema, y por eso aquí están mis notas para la plática. En unos dias, publicaremos la plática entera en YouTube y la ubicaré aquí.
  • Antes de discutir la política de justicia penal de la administración Trump, es importante preparar el escenario con algunas características únicas del panorama penológico estadounidense.
  • Los EE. UU. son los campeones internacionales del encarcelamiento, pero no es un campeonato que nos da orgullo: tenemos cuatro porciento de la población mundial pero veintidós porciento de la población mundial de prisionerors! Los Estados Unidos tienen setecientos treinta y siete prisioneros por cien mil de populación. En dos mil diecisiete Argentina tuvo doscientos siete.
    • En dos mil siete, uno en cien personas en los EE. UU. estaba encarcelado.
    • Este encarcelamiento masivo trasciende los muros de la prisión: uno en 33 estaba bajo alguna forma de supervisión estatal, por ejemplo libertad condicional después de servir una sentencia en la cárcel.
    • Además, los riesgos de encarcelamiento no se distribuyen de manera uniforme entre la población y varían drásticamente según la raza, la clase y el género. Para hombres jóvenes Africanos-Americanos – uno en 3 estaba encarcelado (!!!)
  • Pero Estados Unidos es un país muy grande y existe una gran variación en el encarcelamiento dentro de él. Para comprender esto, es importante tener en cuenta que no solo tenemos un sistema de justicia penal: tenemos un sistema federal, cincuenta sistemas estatales independientes y numerosos tribunales indígenas independientes.
  • Para complicar aún más las cosas, incluso el sistema estatal es una generalización excesiva. Hay dos estructuras administrativas superpuestas: el nivel municipal y el nivel de condado.
    • La policía es municipal – cada ciudad, incluso los pueblos mas pequeños, tiene su propia forza policial. Tenemos dieciocho mil diferentes departamentos de policía.
    • En cambio, nuestros tribunales y fiscalias operan en el nivel del condado.
    • Tenemos prisiones estadales y carceles mas pequenas, que llamamos “jails”, en el nivel del condado. Esto es importante porque los costos del encarcelamiento corren a cargo de diferentes niveles administrativos. En otras palabras, las fiscalías y las cortes no tienen un incentivo financiero para reducir el encarcelamiento, porque los condados no pagan por el encarcelamiento. Mi colega Frank Zimring llama esto “el almuerzo gratis correccional.”
  • Otra consecuencia de la fragmentación de Estados Unidos es que los niveles penales y los “sabores” penales se ven muy diferentes en todo el país.
    • Por ejemplo, en California, donde yo vivo, las políticas penales son una combinación de leyes y de referendos publicos, resultando en un populismo penal que es especialmente sensible a las apelaciones punitivas en nombre de las víctimas de delitos. El resultado es una maquina gigantesca de encarcelamiento, incluyendo el corredor de muerte mas grandee en los EE. UU, y muchas sentencias muy largas. Un tercio de los presos en california está cumpliendo cadena perpetua, ya sea sin posibilidad de liberación o con una posibilidad muy lejana de liberación. Mi libro nuevo Yesterday’s Monsters es sobre esta populación.
    • El noreste es gobernado de una manera menos populista y mas elitista, y por eso las sentencias son menos punitivas.
    • El noroeste es aun menos punitivo. Muchas de las reformas que mejoraron la guerra contra las drogas comenzaron en el noroeste del Pacífico.
    • El sud tiene un legado trágico de racismo y esclavitud. Muchos de los problemas politicos que todavia son reflejados en las politicas penales en el sud originan desde antes de la Guerra Civil. Durante los años sesenta, la Corte Suprema introdujo algunos estándares de derechos civiles y debido proceso que corrigieron algunos de los peores aspectos de la justicia penal del Sur. Pero todavía las condiciones en muchas prisiones en el sur imitan las plantaciones anterior de la guerra.
    • La justicia penal en el suroeste se caracteriza por la hostilidad hacia los inmigrantes de Centroamérica. Muchos de los casos de drogas en el suroeste involucran pequeñas cantidades de marihuana contrabandeadas a través de la frontera. La política fronteriza también conduce a cierta corrupción policial que implica la confiscación de dinero y objetos.
  • A pesar de estas diferencias locales, existen algunas características comunes al panorama de la justicia penal estadounidense, y es posible que le recuerden bastante la situación en varios países de América Central y del Sur.
    • Ya hablé un poco del legado nacional de colonialismo y racism, pero es importante decir que no se limita al sur del pais. ésto se manifiesta de dos formas. Primero, la policía estadounidense tiende a operar de manera racializada, lo que significa más arrestos y hostigamientos en vecindarios donde viven minorías raciales. En segundo lugar, debido a un legado de privaciones y falta de oportunidades, las minorías raciales están sobrerrepresentadas en los delitos violentos, tanto como perpetradores como víctimas.
    • Otra caracteristica es la proliferación de armas legales e ilegales. En Argentina es necesario tener CLUSE para armas, y uno tiene que presentar una solicitud y aprobar exámenes de competencia de salud física y mental. En cambio, en las EE. UU. Es muy fácil comprar armas. Para muchas personas, el derecho constitucional a portar armas alcanza proporciones míticas, algo relacionadas con el legado de la justicia fronteriza.
    • Los EE. UU. Tienen una cultura policial de violencia, entrelazada con politicas de arrestos y registros por motivos raciales. Hay un problema especial con abuso de fuerza, especialmente con matanzas.
    • Además, hay un legado difícil de corrupción política (incluso a nivel estatal, local y del condado.)
  • La trayectoria de encarcelamiento Estadounidiense continuó aumentando hasta la crisis financiera de 2008, que transformó la justicia penal estadounidense de manera importante. Este fue el tema de mi primer libro, Cheap on Crime.
    • El desarrollo más importante fue la prominencia de un discurso fiscal, centrado en los ahorros de la justicia penal. Durante décadas hubo un callejón sin salida entre el apoyo conservador a la seguridad pública y el apoyo progresivo a la descarceración. El hecho de que la crisis hiciera que el encarcelamiento masivo fuera económicamente insostenible ayudó a salvar estas diferencias con ideas sobre la parsimonia que todos pudieran considerar. Estos cambios estaban en sintonía con las lógicas neoliberales, y voy a explicar de cual manera.
    • La dependencia del discurso del ahorro también permitió la formación de coaliciones bipartidistas entre progresistas que intentaban reducir la maquinaria carcelaria y los libertarios de los gobiernos pequeños que estaban hartos de los gastos de la guerra contra las drogas y el encarcelamiento.
    • Estas coaliciones resultaron en una variedad de practicas de ahorro: muchas cárceles fueron cerradas o fusionadas con otras instituciones, muchas políticas consistieron en mas bajas sentencias, especialmente para delitos de drogas, y diez estados abolieron o suspendieron la pena de muerte. La economía de las prisiones privadas también cambiaron: Con la reducción del mercado del encarcelamiento nacional, los empresarios de prisiones comenzaron a invertir en el creciente mercado de la detención de inmigrantes.
    • Las lógicas neoliberales se manifestaron también en cambios en la percepción de los presos: en lugar de verlos como responsabilidad del estado, ellos fueron percibidos como “clientes” involuntarios del estado. Las nuevas politicas prestaron atención a categorías de presos previamente invisibles: los ancianos y los enfermos. Además, muchos costos de encarcelamiento se transfirieron a los propios reclusos, lo que en algunos casos resultó en que las personas debían pagar por su propio encarcelamiento.
  • No todas las reformas fueron puramente economicas. La indignación pública por la violencia policial, especialmente contra las minorías raciales, produjo algunas reformas de la era de Obama, como la eliminación de las sentencias mínimas obligatorias para los infractores no violentos de drogas.
    • Estas politicas federales ocurrieron junto con muchas políticas estatales que legalizaron el uso y posesión de marihuana al nivel del estado.
  • El ascenso de Donald Trump, notablemente, dejó algunas de estas reformas en su lugar, al tiempo que cambió drásticamente el ánimo detrás de otras.
  • Tengan en cuenta, como dije antes, que la mayoría de las políticas de justicia penal en los Estados Unidos se hacen a nivel local, donde la administración federal tiene un impacto muy limitado. No obstante, hubo rupturas significativas durante el mandato del primer fiscal general de Trump, Jeff Sessions, y el segundo, William Barr. Hablaremos de seis:
    • Falsa Conexión entre Inmigración y Criminalidad
    • Animando la Lucha contra las Drogas
    • Animando la Pena de Muerte
    • Interviniendo en la Justicia Local
    • Obstrucción de la Justicia contra los Poderosos
    • Y quizá la mas significantive, Cambios en la Corte Suprema
  • Falsa Conexión entre Inmigración y Criminalidad
    • Desde los primeros días de su campaña presidencial, Trump confió en reunir a sus partidarios a través de promesas xenófobas para frenar la inmigración. Una gran parte de la campaña se dedicó a promocionar una correlación entre inmigración y criminalidad.
    • Esta conexión es cien por ciento falsa. Existe un sólido cuerpo de investigación empírica, que cubre diversos tiempos y lugares, y todas las investigaciones llegan a la misma conclusión: los inmigrantes cometen menos delitos, en todas las categorías de delitos, que los nativos.
    • La falsa suposición de que los inmigrantes son un peligro para la seguridad pública se basa en inseguridades económicas profundamente arraigadas, principalmente de los hombres blancos, de que los inmigrantes aceptarán trabajos estadounidenses.
    • Una gran parte de la política de justicia penal estadounidense, como la criminalización de ciertas drogas, se creó para criminalizar los comportamientos de los inmigrantes a fin de mitigar estos temores.
    • Además de las políticas xenófobas bien publicitadas, incluida la prohibición de los viajeros de países musulmanes y las separaciones familiares, la administración Trump prosiguió los procedimientos de deportación sobre la base de condenas penales, por lo que la aplicación de la ley de inmigración es la principal preocupación del departamento de justicia.
  • Animando la Lucha contra las Drogas
    • Cuando fue elegido para el cargo, Jeff Sessions anunció públicamente que los consumidores de marihuana eran “malas personas”, una afirmación fuera de contacto con las sensibilidades bipartisanas de republicanos y demócratas, que apoyaron una tregua en la lucha contra las Drogas
    • La administración procedió a revertir las restricciones de la era de Obama y perseguir casos federales contra infractores de drogas en estados en los que el uso y posesión de drogas son legales.
    • Pero al mismo tiempo, estados y ciudades continuaron sus politicas regulatorias. Marijuana se legalizo en mas estados, y algunos estados y ciudades decriminalizaron otras drogas tambien.
  • Animando la Pena de Muerte
    • Como mencioné antes, la pena de muerte ha disminuido en los Estados Unidos debido a la política de la era de la recesión. La administración de la pena de muerte, junto con los litigios, es muy cara. Durante el crisis financiero, muchos estados abolieron la pena de muerte o dejaron de usarla.
    • Trump ha sido un admirador público de la pena de muerte desde la década de 1980, cuando publicó enormes anuncios en los periódicos pidiendo la pena de muerte en varios casos, incluyendo el célebre caso de cinco adolescentes acusados de acostar a una corredora en el Parque Central de Nueva York. Lo increíble es que los cinco fueron exonerados por evidencia de ADN, pero Trump continúa hasta el día de hoy argumentando que eran culpables y merecían la pena de muerte.
    • Aún ahora, en los últimos días de su administración, Trump y Barr continúan a ejecutar a personas condenadas a muerte en el nivel federal, incluyendo personas con discapacidades mentales y trauma personal documentado y personas que muchos expertos creen que son inocentes.
  • Interviniendo en la Justicia Local
    • A pesar de que la administración de Trump no tenía jurisdicción en asuntos estatales, Trump intervino, a través de Twitter, en los procedimientos locales cuando fueron simbólicamente útiles para él.
    • Un ejemplo fue la muerte de una joven llamada Kate Steinle en San Francisco. Un inmigrante indocumentado fue acusado del crimen. Resultó que había encontrado un arma perdida por un agente del FBI y el arma falló. El acusado fue absuelto. A lo largo del juicio, Trump atribuyó el resultado a los “valores de San Francisco” y lo utilizó para criticar las “ciudades santuario”, que tenían una política de no cooperar con las agencias federales de inmigración.
  • Obstrucción de la Justicia contra los Poderosos
    • Es instructivo comparar estas políticas punitivas hacia las comunidades marginadas con la obstrucción de la justicia orquestada por la administración Trump en lo que respecta al propio Trump y sus leales.
    • Trump usó repetidamente el poder del perdón para excusar a sus amigos y asociados, acusados ​​o condenados por crímenes atroces, más recientemente, Michael Flynn.
    • La investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre la interferencia rusa en las elecciones de 2016 encontró que los funcionarios de la campaña de Trump eran receptores entusiastas de la inteligencia rusa y que los miembros de la campaña de Trump, incluido el propio Trump, obstruyeron la justicia en este contexto en al menos diez casos.
  • Cambios en la Corte Suprema
    • Pero quizás el efecto más duradero de la administración Trump en la justicia penal son sus tres nombramientos en la Corte Suprema.
    • Neil Gorsuch fue designado para un escaño que quedó vacante durante la era de Obama, pero fue arrebatado por los republicanos argumentando que un presidente en su ultimo año no debería nombrar a un suplente.
    • Despues, Trump tuvo otra oportunidad a nombrar a un juez supremo y nombró a Brett Kavanaugh, cuyo proceso de solicitud se vio empañado con una acusación creíble de abuso sexual. Los votos a favor y en contra de su nombramiento fueron de partidos políticos.
    • Finalmente, tres semanas antes de las elecciones, falleció la jueza ruth bader ginsburg, lo que les dio a los republicanos la oportunidad de hacer exactamente lo que impidieron hacer a los demócratas al final de la presidencia de Obama: nombrar a una jueza más, Amy Coney Barret.
    • El nuevo tribunal es incondicionalmente conservador en varios asuntos de justicia penal. Seis jueces apoyan la pena de muerte y los tres nuevos jueces tienen un historial de imponer largas penas de prisión. En asuntos relacionados con las investigaciones policiales basadas en tecnología, sin embargo, Gorsuch podría votar más a la izquierda que sus dos nuevos colegas.
  • El Futuro Penal de la Administración Biden
    • Los partidarios de la reforma de la justicia penal se sintieron aliviados con los resultados de las elecciones, aunque están mucho más cerca de lo que se esperaba y el control del Senado aún no se ha determinado.
    • Es importante recordar que la justicia penal sigue siendo principalmente un asunto local. Las reformas que apoyan la igualdad racial y erosionan la guerra contra las drogas todavía ocurrirán en los estados azules, excepto que ahora, el aspecto federal de la guerra contra las drogas probablemente volverá a la moderación que caracterizó a la administración Obama.
    • Otros cambios federales podrían involucrar recortes presupuestarios a los departamentos de policía municipales, que apoyarán muchas iniciativas locales de desviar los problemas sociales a agencias no policiales.
    • El desafío más complicado involucra cambios en la Corte Suprema. Una posibilidad, que no está prohibida por la ley, es que Biden amplíe la Corte y nombre siete jueces progresivos para equilibrar la composición conservadora de la corte. El problema con este enfoque es el riesgo de que el tribunal pierda la legitimidad que le queda, y que una futura administración republicana nombrará a 14 jueces, etc., etc. Pero los partidarios progresistas de Biden lo presionarán para que lo haga, en parte porque se han adoptado enfoques más cuidadosos se encontró con ofuscación y manipulación durante los últimos cuatro años. Sin embargo, si el Senado permanece en manos republicanas, Biden tendrá dificultades para tener éxito con estas nominaciones.

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